lunes, 20 de septiembre de 2010

Postadolescente.

Estoy en mi etapa de madurez, pero yo también fui adolescente. Esa época en la que no llegaban las facturas a final de mes, los números en rojo no existían y la comida se hacía sola. La misma época en la que no fallaba en comprar mi revista preferida, la SuperPop, para empapelar todas las paredes con los chicos a quienes soñaba besar. Esa época en la que el sábado era el momento para cantar y bailar todas esas canciones que en la revista me animaban a consumir.

Cuando era adolescente y ya soñaba con ser periodista, pero era otro sueño acumulado junto al de besar a todos esos ídolos. Soñaba con entrevistarles, con tener la suerte de trabajar en una revista como la Super Pop en la que conociera a todas esas heroínas que hacían sobrellevar mejor esa etapa tan dura que llaman "la del pavo". Ese sueño secreto se mezclaba con el primer motivo por el que quise ser cuentacuentos, el de ir a una guerra.. Pero eso lo contaré otro día.

Hace más de 10 años dejé de ser la quinceañera que fui. Y con el cierre de esa etapa se fueron muchos sueños sin conseguir, otros casi en camino. Muchos besos no dados, y sólo un camino trazado: el de ser periodista. Y cuando las tonterías de adolescentes las tenía casi olvidadas, sucede, y la entrevista llega, y vuelvo a ser una niña.

¿Quien no ha cantado alguna vez un canción de Sergio Dalma? ¿Quien no se ha emocionado con el intimismo de Rosana? ¿Quien no ha soñado con tomarse una caña con los chicos de El Canto del Loco? .Yo, yo y yo.

En la primera semana de trabajar en Castilla La Mancha en Vivo, pude entrevistar a Sergio Dalma. Con la ilusión de la "recién llegada" y las ganas de sorprender, le puse a prueba para ver si recordaría una foto que nos sacamos juntos años antes. Temblaba cuando le pedí que bailara "un lento", pero lo conseguí. Hace casi un año, pude entrevistar a Rosana como si fuera una amiga. Me lo parecía: sus letras me acompañaron durante mucho tiempo, en mis momentos más bajos, o en otros en los que quería subir a flote simplemente escuchando su música.

En todos esas entrevistas, y gracias a la licencia que me da el programa, no he dejado de personalizar cada entrevista con mis recuerdos personales. Y el resultado superó los sueños adolescentes o las horas de espera después de un concierto para una foto.

Pero cuando más me he mostrado mi postadolescencia.. Fue con él, con David Otero -ex componente de El Canto del Loco-. Ahora le conocen como "El Pescao". Veía a miles de adolescentes esperando la cola para verle o conseguir un autógrafo suyo y me sentí identificada.¿Cuántas veces hice yo lo mismo? Con ellos, muchas. Con cada disco nuevo. Montaba colas interminables para rubricarlo con un garabato que me parecía más valioso que cualquier diamante pulido. Y ahora, lo tengo entre mis manos.. Y tengo que adivinar qué garabato pertenece a Dani, Iván, Chema, David o Jandro. "¿Y no se aprenderán mi nombre? Pensaba cada vez que iba. No creo que dedicaran muchos discos a "rhodelindas".. Y me acostaba la noche anterior pensando que igual me reconocerían, o se acordarían de mí. Lo único que se repetía en cada firma eran tres "qués?" por parte de alguno de los componentes por intentar saber cuál era mi nombre.

En los minutos que duraba la firma sólo me daba tiempo a felicitarles por la música que hacían y que me ponía tan contenta y a sacarme fotos exprés. Por eso estaba tan contenta de tener un nombre raro, más segundos ganaba con intentar deletrearlo bien para que me firmaran. Pero era feliz, pensaba que era loable amortizar 2 o 3 horas de espera para 3 minutos de firma. Y el otro día, cuando veía a las decenas de jóvenes agolpadas en el centro comercial, esperando a David Otero, las miraba con admiración: muchas de ellas venían de Toledo, Madrid, Albacete.. Para estar más cerca de su ídolo, y con la distancia que da el tiempo, me sorprendía ese esfuerzo y el de sus padres por esperar horas para disfrutar de una pequeña audición. En ese momento pensé que me había hecho mayor.

Sí, había madurado. Envidiaba su ilusión, ¿qué se les pasará por la cabeza ahora? ¿por qué gritan tanto? Si David les oía igual.. Pensaba en la paciencia de los artistas, la manera en que complacen a todas y cada una de las fans... Pensaba que David llevaba más de 10 años asistiendo a este tipo de escenas y era capaz de no agobiarse y responder siempre con la mejor de sus sonrisas.

Y cuando llega mi turno para la entrevista.. Todo ese análisis se desvanece, y vuelvo a ser jóven. La chica de instituto que se duchaba siempre con la cinta de El Canto de el Loco y que aprovechaba ese momento como un ritual para aprenderse todas las canciones gritando sin que nadie le extrañara. La niña que esperaba horas con una sonrisa para una firma, la afortunada que pudo verles en sus primeros conciertos, cuando aún tenían tiempo para salir y dedicar unos minutos a fotos y autógrafos. Y aunque se me hacía raro no ver al resto de "locos", me olvidé que era periodista.

Mientras mi cámara recompone un improvisado set, David me reconoce– lo hubiera deseado tanto cuando era jóven!- y me identificó como "la periodista que me ha mandado el sms por face, no?". Y con la mirada tan especial que tiene David Otero, me quede apenas sin palabras y asentí con la cabeza. En ese momento empecé a recuperar las cosquillas de una adolescente en el momento en el que se enfrenta a sus ídolos: la sequedad en la garganta, un temblor disimulado en el cuerpo. "Soy periodista", pensaba. "No soy fan, soy periodista".. Me intentaba autoconvencer a mí misma... Pero me rendí, y lo reconocí. Y con el ídolo esperando a la primera pregunta, confesé : "David, tengo un problema contigo. Soy periodista pero soy fan.. " Y se rió. "Entonces serás poco objetiva, no?" Nos reímos.. Le conté mis aventuras para verles, los más de 10 años que les he seguido, los primeros conciertos en mi ciudad.. Se acordaba de algunos de ellos, pero el reloj iba en nuestra contra, y había que entrevistar. "Relájate", me dijo. "Sé como eres, natural". Y así lo hice.

Mi primera entrevista con un cantante reconocido... Que buenos recuerdos de aquel día. Tuvimos apenas 10 minutos para estar con él, y salió esto.

Entrevista con Rosana. Hubo que esperar a hacérsela después del concierto, pero mereció la pena... Nos atendió con toda la tranquilidad del mundo y el buen feeling se nota en el reportaje..


En unos días subiré el reportaje con El Pescao...


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